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¿ERES MÁS LENTO QUE TUS COMPAÑEROS EN EL TRABAJO?


¿Sientes que, a veces, no eres tan rápido, efectivo, o resolutivo como tus compañeros en el trabajo? y crees que:


-          Tardas más en acabar las tareas

-          Trabajas más horas para hacer lo mismo que tus compañeros

-          No puedes asumir la misma carga de trabajo


Esto te hace sentir mal y aunque te justificas diciéndote que seguramente se deberá a que:

-          Eres demasiado perfeccionista

-          Tu mala o organización, que pronto solucionarás con un curso de gestión del tiempo

-          Tu inseguridad, que tienes que trabajar en serio


Lo cierto es que te sientes mal y en los momentos negros y llegas a pensar que seguramente eres menos inteligente y nunca destacarás.


De pronto, alguien te habla de un Coach - un mentor que ayuda a personas como tú y decides llamarle y concertar una visita.


Esperas que te ayude a 'sentirte mejor' - ; y entonces te cuenta la historia de un patito que se creía feo hasta que un día y en un estanque encontró a otros como él que resultaron ser cisnes.


Y te habla del talento, y recuerdas:


-          Las tareas en las que siempre has sido 'rápido' y nunca le diste importancia

-          Aquellas actividades en las que disfrutabas y en las que tus compañeros te reconocían como el más hábil y te preguntas: ¿porque no seguiste ese camino, y te dedicaste a aquello?


Es en ese momento cuando la sospecha se convierte en certeza y te das cuenta que no se trataba de que fueses más lento o rápido, seguro o inseguro sino de que no estabas en tu lugar ni con tu tribu.


Las expectativas sociales y familiares, lo que se esperaba de ti no te hicieron ver tu camino; aquel en el que de verdad podías brillar.

 

Yo no sé si está es vuestra situación, pero sí sé que hay muchas personas insatisfechas e infelices en su trabajo y que la causa está en que no se dedican a aquello que les haga brillar.


Quizás en aquel momento lo importante era encontrar un trabajo rápido y seguro. Quizás nunca se concedieron un espacio para escucharse y preguntarse dónde podían aportar algo de sí mismos. Quizás solo buscaban el brillo de cartón piedra del prestigio. Quizás querían ser leales a una tradición, una familia, un oficio de generaciones.


Pero fuese cual fuese la razón ahora se encuentran leyendo estás líneas, impertinentes y directas que sin pedir su permiso se atreven a despertarles de su letargo y recordarles quienes son para ofrecerles un puente entre lo que fue y podían haber sido.


Luis Carlos García M.

 

 

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