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Coaching & Mentoring: Un espacio para reencontrar el rumbo profesional.

"Porque no siempre se trata de correr más, sino de comprender mejor hacia dónde queremos ir.

Y, a veces, el primer paso para avanzar es permitirnos escuchar."


Un familiar, que tenía una farmacia, me comentaba que a veces algunos clientes le preguntaban cómo podía no escuchar - ni tan siquiera la radio - para evitar esos ratos de soledad.

Él les respondía algo interesante: el ser humano necesita silencio. No estar continuamente sumido en el ruido. Necesita escucharse y sentirse a sí mismo.

Qué diferente de ahora.


Vivimos en una época en la que muchos sentimos la necesidad constante de hacer algo. Nos cuesta estar quietos. Si paramos, a veces sentimos que algo falla, como si ese "monstruo negro" al que llamamos vacío pudiera absorbernos. Hay una ansiedad subyacente que nos impide detenernos, observar dónde estamos y preguntarnos si ese es realmente el lugar en el que queremos estar. No digo que sea necesario hacer yoga, mindfulness o zen. A veces basta con algo más sencillo: estar con uno mismo. Quizá pasear - posiblemente una de las formas más antiguas de meditación - y dar espacio a esos pensamientos que emergen cuando dejamos de huir del ruido.

Ahí reside una de las funciones más valiosas del coaching y la mentoría: ayudar a que la persona se escuche, se reconozca y encuentre su centro.

Y desde ahí, tomar decisiones más conscientes sobre dónde quiere estar y hacia dónde quiere avanzar. Pero para eso se necesita espacio.

Un lugar donde uno pueda escucharse. Una mirada que acompañer cuestione y anime a reconocerse.

Quizá reencontrar el rumbo profesional no empiece con una gran decisión, sino con algo mucho más sencillo y, a la vez, más difícil: detenerse.





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